Ha llovido desde que los hermanos Hawkins y compañía nos dejaron en estado de shock inventándose una de las canciones más redondas del rock de todos los tiempos. I believe in a thing called love les aupó al reconocimiento internacional. No sabíamos si iban en serio o se trataba de una parodia del mundo del Heavy y el Glam Rock. Tampoco lo sabemos a día de hoy y nos importa un bledo. Doce años después de aquel “Permission to Land“, siguen vivos y coleando. Seguimos sin tener claro si se trata de una caricatura de buen gusto o un remake de bandas setenteras y ochenteras de dudoso gusto estético, pero qué más da. Ir a un concierto de estos británicos caballeretes es lo más parecido a hacer puenting sin cordaje, practicar sexo a pelo con desconocidos o meterte ataviado con la equipación completa del Madrid en el Nou Camp. Y sabemos que te gustan los riesgos.

 

 

¿A qué suena?

Suenan a lo que les da la real gana. Puedes situarlos al lado de los grandes del rock setentero/ochentero y no perderán en la comparativa. Que si Van Halen por aquí, que si Thunder por allá, que si The Wildhearts entre medias. Pero es que también le pegan un buen repaso a toda esa caterva de grupos parodia que intentan rescatar este espíritu glam y son incapaces, léase los Hardcore Superstar o Steel Panther, sin ir más lejos.

También suenan a Hot Legs (porque es el proyecto alternativo de Justin, el cantante de The Darkness) o a Stone Gods, grupo británico con la mayoría de integrantes también procedente del grupo que nos ocupa.

¿Por qué tienes que ir?

Un concierto irrepetible, después de algunos años sin pisar nuestro país (aunque sus bolos en el Azkena y en el Sonisphere todavía son recordados) y donde nos presentarán su último trabajo, Last of Our Kind. Un trabajo donde lo épico y lo heroico se dan la mano con la sutileza glam más enrevesada, como en su primer single, Barbarian.

Eso sí, también habrá lugar para un repaso por sus temas más conocidos, para goce y disfrute de todos los que paladean el rock mayúsculo de una época dorada en la que ya desgraciadamente muy pocos pretenden seguir inmersos.