Los grandes regalos vienen, como siempre, mejor en cajas pequeñas. El sábado tuvimos un regalazo: presentación de “Men of Prey”, nuevo disco de The Blackjaw. Y además, acompañados de Mapache, un cuarteto madrileño que acaba de salir de su escondrijo, pero que apunta muy alto.

A mi llegada a Wurlitzer, la banda invitada al evento ya estaba en plena faena, desplegando simpatía y rapidez, siempre con esa mirada tan intrigante. Como el resto de su especie, Mapache son animales nocturnos, y jugaron esa baza con su particular amalgama de estilos que confluyen en un punk rock con mucha melodía. Y además lo saben desplegar con soltura, como si llevaran toda la vida haciéndolo. A partir de ahora toca seguirlos muy de cerca.

Mapache

Para cuando The Blackjaw arrancaron la presentación de su nuevo álbum, el ambiente en las primeras filas empezaba a ser óptimo. “Knot” y “Goddamn Rebels” dieron el primer mordisco, centrado en este último trabajo, del que no se dejaron ni una, mientras iban intercalando viejos clásicos de la banda, como “True Icons”, “Benlliure” o “Robert Told Me To”. Para cuando se sacaron de la manga “All My Friends Are Dead” de los míticos Turbonegro, ya no había excusa para no caer en la locura más absoluta. Y el público, obviamente, se contagió de la entrega del grupo y de las colaboraciones de Rodri y Birko (The Backseats) en “Today Is The Day”. Para el final guardaron algunas de las nuevas, y “35 Patriots” redondeó un concierto de esos que se quedan retumbando en tus oídos mucho tiempo.

La noche del sábado fue fría y lluviosa, pero no sólo cayó agua del cielo, sino una lección del mejor punk rock por parte de Mapache y The Blackjaw, rotundos vencedores del duelo entre depredadores del escenario.