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“Mi única nación es tu sonrisa”. Desconocemos quién fue el lumbreras que ha dicho semejante soplapollez, pero podrían condenarlo como lo que es, un enemigo de la humanidad. La cita no tiene nada que ver con este concierto que tendrá lugar el próximo día 16 en la sala Ego de Alcalá de Henares. ¿Y entonces? Pues estamos seguros que a los protagonistas del concierto les hubiera gustado que lo comenzaramos así (hablamos en pasado, como si ya estuvieran muertos, y la realidad es que están vivos y coleando, y presentando su último trabajo, Tardes de Merienda, digno sucesor de Mañanas de Petanca).

Son maños. Y como buenos maños estándar que son, podrían ser una mezcla genética privilegiada entre el gran Labordeta, el no tan grande Bunbury y el inmenso Bigott. Dos divos de la vieja escuela que siempre tocan sentados / tumbados. Y en calzoncillos y batín, como los viejos galanes de época. Son un bostezo de Clark Gable y un estirarse después de la siesta como lo haría el mismísimo Robert Redford. El limpiarse las comisuras de los labios de Humphrey Bogard después de haberse cepillado medio kilo de morcilla patatera.

Lo mismo versionan a Mecano que a Queen que a los Rolling que canciones populares provenientes de los más oscuros recovecos del folclore patrio. Pero cambiando las letras para convertirlas en pequeñas joyas de la canción ligera. Aquí, el cometido es profundizar en el bagaje musical de la basca y pasar tus neuronas por una hilarante turmix, hasta que salgas con agujetas en la zona en la que los famosos tienen six pack y tú gastas un heroico michelín.

¿A qué suena?

Grupos satírico jocosos que suelen engrosar los carteles del festival Mundo Idiota.  como Petersellers, Mamá Ladilla (o su álter ego Engendro) , Gigatrón, El Chivi y un largo etcétera de grupos con el humor por montera, el sarcamo en la huevada y el ingenio como bandera. Y es que Los Gandules son al pop lo que el Ecce Homo de Borja al arte. Un plagio desternillante.

¿Por qué tienes que ir?

Un concierto en el que salir con los músculos faciales tensados después de unas horas de carcajadas a mandíbula batiente es un gran plan lo mires por donde lo mires. Un buen escenario para recargar pilas ante la tesitura de tener que pasar la nochebuena con tu cuñado el plasta, sobrellevar los excesos intestinales de la bravida ingesta de turrón y el plantarte con una sonrisa en el 2016.