En la fría Dinamarca, en un festival poblado por irreductibles daneses y de nombre Roskilde, se esconde una de las joyas de la corona musical en la vieja Europa. Tan solo eclipsado por los más grandes, como Glastonbury, este festival danés lleva consolidándose desde 1971 como una apuesta siempre ganadora. Y sí, resulta un lugar donde es fácil encontrar a los fans más acalorados del planeta, algún que otro pasado de vueltas y millones de sonrisas cosidas en las caras de una audiencia entregada y divertida por igual. Lánzate al lago helado, los fans están on fire.

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