Es imposible asistir a un directo de Aurora & The Betrayers y no sentir una gran curiosidad por la figura de su vocalista. Se trata de una de esas personas carismáticas dentro y fuera del escenario a las que siempre preguntarías algo más. Y ese magnetismo no la genera solo su voz prodigiosa, que es para muchos el ejemplo indiscutible de la música negra en nuestro país, sino también la fascinación con la que la contemplan sus seguidores, la complicidad con la que ella interactúa con sus compañeros sobre el escenario, la expresividad que ya quisieran para sí muchos actores y, quizá lo más admirable, todo lo que ha conseguido en solo dos años de andadura de la formación: un estilo característico y un reconocimiento bastante homogéneo de su calidad por parte de profesionales y público.

El próximo 26 de febrero, Aurora & The Betrayers presentarán un nuevo disco en La Riviera (Madrid). Hace unas semanas, deleitaron a sus fans con un mordisquito del mismo: el videoclip de su single Fire que, con ese nombre, no podíamos por menos que compartir aquí:

Aurora, con su nuevo pelo del color del fuego, llegó a la entrevista unos minutos antes de la hora acordada. Y respondió a las preguntas con una sonrisa y mucha cabeza, dejando claro que la responsabilidad de cargar con gran parte del peso de la banda y el variado trabajo que hay detrás no es nada comparado con la pasión con la que persigue su sueño.

Algunos estudios sobre sinestesia aseguran que es posible ver colores en la música. ¿De qué color dirías que es vuestro primer disco, Shadows go away? ¿Y el nuevo que presentáis en febrero?

Verde pantano para el de ahora… (Risas). Aunque a veces no coincida el sonido de las canciones con lo que yo tengo en la cabeza. Es lo que estoy viviendo en los últimos años, aunque estoy creciendo mucho musicalmente también tengo muchas cosas oscuras que sacar. Shadows go away, nuestro primer disco, es oscuro, son letras negras. Creo que la banda en sí también lo es, y no puedo evitar relacionarlo todo. En este nuevo disco, aunque sean canciones más alegres, para mí siguen siendo oscuras. Pero bueno, ¡hemos pasado del negro al verde pantano!

¿Qué sensaciones te aportan las otras formaciones en las que participas?

En los últimos años he puesto toda mi energía en Aurora & The Betrayers. El resto de actuaciones son un poco por escapar de la rutina y también por supervivencia. Con ellas me siento muy a gusto, menos presionada. Me gusta mucho hacer dúos a piano con mi amigo David Schulthess, el sexteto también me gusta mucho, hacer jazz me flipa… Pero estoy en una época en la que mi interés absoluto está en Aurora & the Betrayers.

Oyes por accidente una conversación en la que alguien está explicando a otra persona quiénes son Aurora & The Betrayers. ¿Cuál sería la definición que más te alegraría? ¿Y la etiqueta que no te gustaría que os pusiera?

Creo que a mí, que sé lo que es, me gusta que digan que la banda es especial, que es diferente, innovadora. Y una cosa que no me gustaría sería que dijeran que es una banda de soul. Está claro que tiene soul, pero no es una banda de soul al uso. Nos rompemos la cabeza por ir a otros sitios, investigar… Muchas veces es comprensible que la gente no lo entienda, se queda con la primera foto y eso es un poco frustrante, pero intentamos ofrecer algo nuevo. Me gusta que la gente piense que ocupas un espacio personal, que no te etiqueten dentro de grupos, que es muy de España eso y a mí me sienta regular. Tenemos las raíces que tenemos, pero también nos vamos a otros sitios.

¿Has cantado alguna vez delante de un animal o de un niño? ¿Cómo reaccionaron?

Sí, claro. Al principio prestan atención siempre. Yo tenía un perro al que le cantabas, te miraba de reojo y no te hacía ni caso y, si tocabas la flauta, se ponía a aullar como un loco. Supongo que son las frecuencias. A mi gato le cantaba y tampoco me hacía ni caso. Mi sobrino se queda un rato con la boca abierta y luego pasa. Pero luego hay vídeos de bebés a los que cantan y se ponen a hacer pucheros. Creo que hay individuos con distinta sensibilidad hacia las cosas, y la verdad es que en el entorno que tengo no me ha tocado. (Risas).

¿Cuál es el tema más alejado de tu estilo que has tenido que cantar en público? Ese del que esperas que nadie tenga un vídeo guardado…

(Se lo piensa durante unos segundos). Además de hacer coros a algunos artistas, que son trabajos de los que también se aprende… Una vez canté como una especie de salsa en español. Sabes que yo jamás canto en español, me cuesta muchísimo, no lo controlo. No lo quiero recordar. (Risas)

Arrancasteis Aurora & the Betrayers desde el principio con una formación diez personas sobre el escenario. ¿No fue una apuesta arriesgada?

Parece mentira, porque nosotros llevamos bastantes años ya en esto y sabemos lo que significa tener una banda grande. Pero suena mejor. Los Betrayers somos cinco, nos metimos en el estudio a componer y a grabar y al final acabas metiendo las influencias que hemos tenido todos: coros, cuerdas, percusión… Y de pronto dices: «¿Y ahora cómo llevas esto al directo?» Entonces montamos la banda para acompañar esas canciones y ya nos quedamos así. Nos metimos en la boca del lobo sin pensar demasiado.

¿Al anuncio de qué producto pondrías un tema de Aurora & The Betrayers?

Ya puestos, ¡a una película de Ciencia Ficción!

Si tuvieras 100 puntos, ¿en qué porcentaje los repartirías entre los distintos conceptos que forman una canción (letra, melodía, postproducción…) para obtener «el tema perfecto»?

Para nosotros, que hacemos temas muy diferentes, depende un poco. A veces me preocupo de una temática en particular de la que necesito hablar y me parece que la letra tiene que ser importante. Quiero que la voz se oiga bien y que tenga más protagonismo dentro de la composición. Hay ciertos tipos de producciones que requieren muchísimo trabajo de postproducción, por ejemplo una canción muy moderna. Y en una que sea más vintage hay mucha preproducción.
Pero yo creo lo repartiría a partes iguales. Para mí es muy importante la letra, la melodía de la voz, los arreglos de los instrumentos y el sonido. Incluso le quitaría un poquito de porcentaje a la letra.

Si tuvieras que vivir en otra época, ¿cuál elegirías?

Probablemente los 70. Han pasado las guerras, empieza a haber cambios sociales, florece a nivel mundial la música que a mí me gusta… Empieza a vivirse una época un poco más de paz. Te diría que me gustan los años 30 o 40, pero igual son delicados… Yo siempre pienso en las épocas según la música y también según la estética.

En Aurora & The Betrayers dais mucha importancia precisamente a la estética, a los gestos y a la puesta en escena.

Yo creo que es muy importante. No tanto como desafortunadamente está pasando ahora con muchos artistas del pop mundial, para los que el 99% es la estética y el 1% la música. Pero sí es importante. Porque cuando la gente va a ver música en directo de ciertas dimensiones sabe que va a ver un show y a vivir un momento en un mundo paralelo, a evadirse. No solo vas a escuchar música, vas a ver un show con luces, con una dinámica… Como si fuese una historia.

¿Así que preparar un concierto es como contar una historia?

Claro, tienes que llevar a la gente a otro sitio durante una hora y media. Tienes que jugar con el orden de las canciones, con los momentos cuando hablas, reorganizarte y que funcione. Es algo que tienes que ir madurando con el tiempo, tienes que estar pendiente de la reacción del público para saber cómo ir trabajándolo.

Si no pudieras vivir de la música, ¿a qué te dedicarías?

Hace mucho que no pienso en eso. Pero probablemente trabajaría con animales. No veterinaria, porque soy bastante aprensiva; pero sí quizá educar perros o algo así. También me hubiese gustado estudiar para luthier: Un trabajo muy manual, de aprender un oficio con un señor mayor en un taller.

¿Qué podría hacer que llegaras tarde a un concierto vuestro?

Olvidarme de un concierto mío, ¡jamás! Por cuestiones de agenda puedo olvidarme de un concierto de otros (risas). Podría ser por un pinchazo en carretera o, remontándome a mi adolescencia, que me ha pasado mucho… quedarme dormida. Tengo muchos problemas para darme cuenta de la alarma, la apago sin darme cuenta.

El CD del single Fire es una entrada válida para el concierto de presentación del nuevo disco en La Riviera el próximo 26 de febrero. Puedes comprarlo aquí.