Noche de Punk en la Wurli, señora. Con toques de Garage, caballero. Un decibélico chute de rabia guitarrera que no está dispuesto a perderse si disfruta de estos géneros anteriormente citados, niño joven. Nos visitan CopyCats, una de las sensaciones estatales del punk, que vienen desde Granada con la mecha encendida dispuestos a generar un par de reyertas callejeras, asestar unas cuantas puñaladas traperas y montar un par de pogos de esos en los que merece la pena chupar un par de codos. Aunque también se admite la pose anglosajona y el mantenerse alejado del meollo. Todo vale con tal de que los escuches y te veas empapado por su vorágine.

¿A qué suena?

Su último trabajo y primer largo, An Idea Died, guarda la esencia de los clásicos. La esencia de Sex Pistols e incluso de The Clash fluye por sus venas. The Damned, Buzzcocks, o Stiff Little Fingers grabados a fuego en su hipotálamo. Punk de vieja escuela, del que nunca puede morir aunque se empeñen en enterrarlo una y otra y otra vez más. Pero a la vez combinado con un deje garagero que convierte su música en una experiencia plagada de matices, alejado de todo atisbo de propuesta plana.  Dale una oportunidad a Pablo, Diego y Jason. No te arrepentirás.

¿Por qué tienes que ir?

Porque hay platos que conviene degustar en crudo y en caliente, y este es uno de ellos. Saca tu chupa y ponle un par de imperdibles porque este grupo es precisamente eso. Un trío multivitaminado e imperdible.