La presidenta de la Comunidad y la alcaldesa de Madrid han mostrado con frecuencia sus múltiples desavenencias en lo político. Parece que eso de la custodia compartida de según que servicios sirve para echar fango a la adversaria  y así pasan los días. Disquisiciones técnicas sobre el metro, el acabado de la Peineta-Wanda-Metropolitano o la recuperación de edificios históricos no hacen sino incrementar la fractura entre ambas.

Pero no todo iban a ser puntos de desencuentro. Y es que, según fuentes fehacientes, ambas son usuarias de FanOnFire Pass, la tarifa plana de ocio en Madrid. Manuela Carmena, en declaraciones recientes, ha destacado la capacidad de la plataforma de “ofrecerme esos ratitos en los que desconectar, disfrutar de una buena sesión de Jazz  y así olvidarme de que ahí fuera sigue Esperanza Aguirre en mitad de Gran Vía intentando boicotear alguna de mis propuestas ataviada con su falda militar y su mirada rencorosa“. Por su parte, Cristina Cifuentes es una asidua a los conciertos de Punk y especialmente a los pogos (aspecto que tiene en jaque a toda su comitiva de seguridad). Según testimonios de los punkis más viejos del lugar, Cifuentes mete codo que da gusto, pega brincos hasta el desaliento y nadie se atreve a toserla en lo que a Wall of Death se refiere. Y todo sin que se le caiga ni media gota del mini de Kalimotxo. Vivir para ver.

Ante la posibilidad de encontrarse en algún evento determinado, ambas tiran balones fuera. “En tal caso reinará, como siempre, la cortesía“, apunta Carmena. Cifuentes va más allá: “Seguro que nos topamos en alguna obra de teatro antes de que acabe el año, pero no hay que hacer demasiado paripé porque yo siempre voy con +1, me llevo a mi marido a que se aireé un poco y me escudo en él para que el saludo con Carmena sea poco más que protocolario“.

Sobre su asistencia a sesiones de DJs, ninguna ha querido pronunciarse, si bien sabemos que Carmena es una defensora a ultranza del Techno, mientras que Cifuentes aboga por el Drum&Bass.

Eso sí, ambas han declarado casi al unísono que al 2017 solo le piden que Antonio Miguel Carmona no conozca las bondades de FanOnFire Pass. Que con lo brasas que es les va a quitar las ganas de acudir a cualquier evento. “Y eso que hay más de 100 al mes, pero con Carmona no te puedes fíar, el tipo parece poseer el don de la ubicuidad: lo mismo está en un autobús municipal de charleta con el conductor como abrazando niños desfavorecidos a 30 kilómetros de allí“, defiende Cifuentes. “Ya puede haber 3.000 personas en un concierto, que el muy canalla te encuentra y te da la chapa gritándote al oído sobre nosequé historias de los presupuestos. Es un sabueso político” finaliza Carmena.